Hay bizcochos que se preparan para una ocasión especial y otros que forman parte de la memoria de una casa. La coca de llanda pertenece a los segundos: es un bizcocho valenciano esponjoso, sencillo y aromático que se hornea en una bandeja metálica. Aquí encontrarás la receta tradicional, las cantidades exactas, los trucos para que suba bien y las mejores formas de conservarla y servirla.
La receta valenciana que convierte ingredientes sencillos en una merienda memorable
- Textura tierna y esponjosa gracias a la leche, el aceite y los gasificantes.
- Molde rectangular y metálico, normalmente de poca altura, que da nombre al dulce.
- Horneado a 180 ºC durante unos 25-35 minutos, según el tamaño de la bandeja.
- Aroma tradicional de limón y canela, con una costra de azúcar por encima.
- Conservación de 3 días a temperatura ambiente si se guarda bien protegida.

Qué es este bizcocho tradicional valenciano
La coca de llanda es un bizcocho casero típico de la Comunitat Valenciana, muy relacionado con los desayunos, las meriendas y las reuniones familiares. En Alicante también puede encontrarse con el nombre de coca boba, mientras que en algunas zonas se habla de coca de mida. Las variantes cambian ligeramente, pero la idea es la misma: una masa sencilla, alta y tierna horneada en una lata o bandeja.
El nombre procede precisamente del recipiente. “Llanda” significa lata en valenciano y hace referencia a la bandeja metálica de bordes bajos donde se cocina. No es un molde decorativo ni necesita una forma perfecta. De hecho, parte de su encanto está en ese aspecto doméstico, con una superficie dorada y una miga generosa.
En mi opinión, su mayor virtud es el equilibrio. No resulta tan grasa como algunos bizcochos de mantequilla ni tan ligera que se deshaga al cortarla. El limón aporta frescura, la canela redondea el aroma y la capa de azúcar crea un contraste crujiente muy agradable.
Ingredientes y proporciones que sí marcan la diferencia
Para una bandeja aproximada de 30 x vingt? centímetros, utiliza las siguientes cantidades. Si tu bandeja es más pequeña, la masa quedará más alta y necesitará unos minutos adicionales de horno; si es mucho más grande, el resultado será más bajo y se secará antes.
| Ingrediente | Cantidad | Función |
|---|---|---|
| Huevos | 3 unidades | Aportan estructura y ayudan a emulsionar la masa |
| Azúcar | 250 g | Endulza y favorece el dorado |
| Leche entera | 250 ml | Da humedad y una miga tierna |
| Aceite suave | 200 ml | Mantiene el bizcocho jugoso durante varios días |
| Harina de trigo | 500 g | Forma la estructura de la masa |
| Gasificantes | 3 sobres dobles | Proporcionan volumen y ligereza |
| Limón | Ralladura de 1 unidad | Aporta el aroma más característico |
| Canela y azúcar | Al gusto | Forman la cobertura tradicional |
Los sobres dobles de gasificante son habituales en la repostería valenciana. Si no los encuentras, puedes sustituirlos por 16 g de levadura química, aunque el resultado puede ser algo distinto. Yo prefiero el gasificante cuando busco una miga más ligera y una superficie con el aspecto tradicional.
El aceite de girasol funciona muy bien porque tiene un sabor discreto. También puedes usar un aceite de oliva suave, pero evitaría uno intenso, ya que puede dominar el limón y dejar un final demasiado marcado. La leche entera ofrece una textura más agradable, aunque la semidesnatada también sirve si es la que tienes en casa.
Cómo preparar la coca paso a paso
Prepara la masa sin perder aire
- Precalienta el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Forra la bandeja con papel de horno o engrásala y espolvoréala ligeramente con harina.
- Bate los huevos con el azúcar durante 3 o 4 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y ligeramente aireada.
- Añade la leche, el aceite y la ralladura de limón. Mezcla con suavidad hasta integrar todos los ingredientes.
- Incorpora la harina tamizada junto con los gasificantes. Remueve solo hasta que no queden grumos visibles.
- Vierte la masa en la bandeja y espolvorea por encima una mezcla de azúcar y canela.
El batido inicial no tiene que llegar al punto de un bizcocho genovés, pero sí conviene dedicarle unos minutos. El exceso de mezcla después de añadir la harina es uno de los errores que más endurecen la miga, porque desarrolla demasiado el gluten.
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Hornea hasta que la miga esté hecha
Introduce la bandeja en la parte media del horno y cocina durante 25-35 minutos. El tiempo depende de la altura de la masa y del material del recipiente. A partir de los 25 minutos, pincha el centro con una brocheta; debe salir limpia o con unas pocas migas húmedas, nunca con masa líquida.
Si la superficie se dora demasiado pronto, cúbrela con papel de aluminio sin apretarlo. No abras el horno durante los primeros 20 minutos, porque el cambio brusco de temperatura puede hacer que el centro se hunda. Cuando esté lista, déjala reposar 10 minutos antes de cortarla, aunque todavía estará más sabrosa cuando se enfríe por completo.
Los fallos más habituales y cómo corregirlos
Una coca baja no siempre significa que la receta esté mal. La altura depende mucho del tamaño de la bandeja, de la cantidad de gasificante y de la temperatura real del horno. Aun así, hay algunos problemas que se repiten con frecuencia.
| Problema | Causa probable | Solución |
|---|---|---|
| El centro se hunde | Horno abierto demasiado pronto o falta de cocción | Mantén el horno cerrado 20 minutos y comprueba el centro antes de retirar |
| La miga queda seca | Exceso de horno o bandeja demasiado grande | Reduce 5 minutos el horneado y utiliza una bandeja más ajustada |
| Sabe demasiado a impulsor | Exceso de gasificante o levadura química | Pesa la cantidad y no mezcles ambos productos |
| Se rompe al cortarla | Se ha desmoldado o cortado demasiado caliente | Espera al menos 30 minutos antes de manipularla |
| Queda apelmazada | Harina mal integrada o huevos poco batidos | Tamiza la harina y mezcla con movimientos breves |
También conviene revisar la harina. Si la taza o el recipiente donde la mides está muy lleno, puedes añadir más cantidad de la necesaria. Lo más fiable es pesarla, especialmente cuando preparas la receta por primera vez o cambias el tamaño del molde.
Otro detalle que suele pasar desapercibido es la temperatura de los ingredientes. Los huevos y la leche a temperatura ambiente se integran mejor con el aceite y producen una masa más uniforme. No es obligatorio, pero sí una pequeña ayuda cuando buscas una textura especialmente fina.
Variantes, acompañamientos y conservación
La versión clásica lleva limón, canela y azúcar, pero admite cambios sin perder su identidad. Puedes añadir una cucharadita de zumo de limón para intensificar el aroma, aunque conviene no excederse porque la acidez puede alterar ligeramente la textura. También queda muy bien con ralladura de naranja, especialmente en los meses de invierno.
- Con manzana rallada: incorpora una manzana pequeña bien escurrida para conseguir una miga más húmeda.
- Con pepitas de chocolate: añade entre 80 y 100 g, pasadas antes por harina para que no se concentren en el fondo.
- Con almendra: cubre la superficie con 40 g de almendra laminada antes de hornear.
- Con cacao: sustituye 30 g de harina por cacao puro, aunque el resultado será menos tradicional.
Para servirla, me gusta cortarla en cuadrados y acompañarla con café con leche, chocolate caliente o una horchata bien fría. La combinación con horchata es especialmente acertada porque une dos sabores muy ligados a la merienda valenciana sin añadir coberturas pesadas.
Una vez fría, guárdala en un recipiente hermético o envuelta en papel de aluminio. Se conserva tierna durante 2 o 3 días a temperatura ambiente; el frigorífico alarga su conservación, pero también puede endurecer la miga. Si has añadido fruta fresca, sí recomiendo refrigerarla y consumirla en un máximo de 48 horas.
El detalle que convierte un bizcocho sencillo en una buena coca
La clave no está en añadir ingredientes sofisticados, sino en respetar tres cosas: una bandeja adecuada, un batido suficiente de los huevos con el azúcar y un horneado sin prisas. La masa debe quedar aireada, pero no excesivamente trabajada después de incorporar la harina.
Yo la prepararía tal cual la primera vez, con limón, canela y azúcar por encima. Cuando domines la textura, puedes probar la manzana, la naranja o la almendra, pero la versión tradicional tiene algo difícil de mejorar: es económica, fácil de compartir y sabe a repostería hecha en casa.
